Cada vez que revisás un agente vas a encontrar cosas. El truco no es arreglar al azar: es clasificar cada hallazgo en uno de tres cajones y atacarlos con la lógica que corresponde a cada uno. Así el control de calidad deja de ser apagar incendios y se vuelve un sistema.
Comportamientos que están mal. El agente no hace lo que debería. Prioridad alta: esto pierde plata hoy.
"Mi agente manda el link de pago demasiado temprano. Arreglalo sin tocar el resto y testealo antes."
El agente ya funciona bien. Ahora el juego es subir la conversión: que de los mismos leads salgan más agendas y más ventas.
"¿En qué etapa del embudo se me cae más gente y qué cambio probarías para mejorar la conversión esta semana?"
El agente ya rinde y está medido. No hay nada roto ni urgente para optimizar: está listo para más. Acá no toqueteás, multiplicás.
"Este agente ya rinde. Armame un segundo para otro canal reutilizando su voz y dejámelo medido desde el día 1."